En la nueva normalidad, debe eliminarse la pobreza de México.

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Por Joel Ramírez

Activista de Antorcha en Zacatecas

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció este jueves 4 de junio las medidas que se deben seguir contra el coronavirus, entre las que destacan: “no mentir” y “no robar”. En su conferencia de prensa, desde Palenque, Chiapas; donde realiza una gira de trabajo, al presidente le preguntaron sobre las medidas que toma a diario para cuidarse.

 Respondió: “Lo mismo que yo recomiendo y que a mí me han dicho: la sana distancia, mantener sana distancia, el aseo, el lavado de las manos, básicamente, la alimentación, pues comer saludable, no comer productos chatarra, pero también eso es voluntario, no puede ser obligatorio”.

El Presidente reanudó la semana pasada sus giras por el país, luego de relajarse las medidas de confinamiento y a pesar de la creciente cifra de contagios y muertes por el COVID-19. Pero como siempre él tiene otros datos, veamos:

El pasado miércoles 3 de junio, se registró un récord de mil 92 decesos y tres mil 912 contagios adicionales, a lo que al día de ayer 10 de junio superó el dato con 4 mil 833  casos confirmados y 15 mil 357 defunciones. Sobre las cifras, López Obrador aseguró que no hay que alarmarse y “que no haya psicosis”, porque se trata de casos acumulados que no se habían actualizado. Pero, eso nos obliga a  preguntar ¿acaso es lo único que no se ha actualizado? o ¿existen otros datos más graves ocultos?

En marzo pasado, AMLO se refirió a sus amuletos contra el coronavirus, como la oración “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”, un billete de dos dólares y un trébol de cuatro hojas; y ahora esto: “estar bien con nuestra conciencia, no mentir, no robar, no traicionar, eso ayuda mucho para que no dé el coronavirus”.

Ahora bien, somos gobernados por un presidente que en tiempos de campaña su prioridad fueron los más vulnerables de este país; con el transcurso de los días en el poder las promesas se han convertido en polvo y vemos cómo en vez de ayudar a los 52.4 millones de pobres y 9.3 millones en pobreza extrema en 2018 (CONEVAL), mexicanos que en su mayoría tienen un trabajo informal y un salario mínimo han quedado en el olvido. Por otra parte, es urgente terminar con la corrupción, pero su subordinado Manuel Bartlett Díaz, actualmente Director General de la Comisión Federal de electricidad (CFE), ha incrementado el monto en los recibos de los ciudadanos del país, ¿así se está combatiendo la corrupción? Aunque Bartlett es visto desde afuera como la antítesis de los valores anticorrupción que realiza la 4T, es en realidad el colaborador con el que el presidente se siente más identificado, los une la ideología, el rencor y el ánimo de revancha contra un sistema político que los marginó durante más de 30 años.

Basta con echar una mirada a la trayectoria del hoy director general de la CFE para darnos cuenta que, al igual que AMLO, se considera una víctima del neoliberalismo, con la diferencia de que a él si le benefició políticamente ese modelo o corriente económica, y se sirvió del mismo para enriquecerse junto con su familia, como ha quedado plasmado en diversas investigaciones periodísticas y denuncias ¿y el pueblo?

Pues bien el pueblo mexicano tiene que despertar, abrir los ojos y darse cuenta que la actual clase política no va a satisfacer nuestras necesidades, al contrario nos está llevando a una crisis económica terrible, de la cual no vamos a salir dentro de muchos años, y el presidente debe dejar de jugar con cosas muy delicadas como la salud, que se ha manifestado desde el inicio de la pandemia por la falta de insumos necesarios para combatir el covid-19, y no solo ellos, las marchas feministas y ahora después de las pandemia, los miles de mexicanos que se han quedado sin empleo debido a la contingencia.

¿Quién encabezará la lucha para acabar con la pobreza de los mexicanos? El pueblo educado y concientizado de que una patria más justa es posible y necesario para cambiar el país. Ahora más que nunca debemos hermanarnos como la población mexicana que somos y colocar en el poder a quien verdaderamente  resuelva las necesidades esenciales y que transforme el país, que lo saque del rezago en el que estamos y esto solo se puede lograr creando un proyecto de nación en donde los intereses del pueblo sean atendidos como la realidad lo exige.

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