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Opinión de Gabriela García

Dirigente Antorchista en Guadalupe, Zac.

 

Lograr las instituciones que hoy tenemos en México ha costado mucho a generaciones enteras y se han construido después de resolver conflictos que han enfrentado entre sí a las distintas clases sociales que anteponen sus intereses sin importar los infortunios que los débiles tengan que pasar  en cruentas luchas sociales y complejas negociaciones provocando incluso la pérdida de miles de vidas humanas.

 

Este proceso se ha registrado por ejemplo en lo que es ahora el Instituto Nacional Electoral (INE) que en el año 1988 estaba en manos del ahora convertido a Morenista  Manuel Bartlett,  después de 33 años de evolución se precia de ser autónomo gozando de gran aceptación de los mexicanos, capaz de organizar y garantizar elecciones limpias, pero que ahora sufre el acoso del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

 

La historia del INE es muestra de la complejidad de la sociedad mexicana y reflejo de la posibilidad de llegar a acuerdos que permitan un piso parejo y den cauce pacífico a las legítimas demandas, aspiraciones y visiones que confluyen en el entorno político nacional.

 

Sin embargo, hoy está bajo el asedio de un grupúsculo de golpeadores y charlatanes encabezados por el propio AMLO y secundados por personajes con un dudoso historial individual como lo es Félix Salgado Macedonio, ex candidato de Morena a gobernar el estado de Guerrero y haciéndole el caldo gordo Mario Delgado Carrillo, Presidente Nacional de Morena, que decididos a volver a los aciagos días de 1988 insisten en engañar, evadir su responsabilidad legal y a partir del chantaje y la presión callejera descarrilar el proceso democrático que paradójicamente permitió que López Obrador accediera al poder en 2018.

 

Las agresiones que dirige el propio AMLO  dentro de su política de concentración ilimitada del poder se vale de señalamientos de corrupción sin comprobar, de la imposición de la austeridad republicana y el bloqueo presupuestal dentro de una guerra declarada a muerte, en donde solo la defensa popular puede frenar cualquier intento por consumar estos intentos de exterminio o anular la independencia de una institución clave para la vida democrática en el país.

 

Y ante esta campaña aniquiladora enfocada contra el INE es que al menos debemos manifestarnos en contra porque es un proceso que hay que denunciar y no convertirnos en silenciosos cómplices del atroz ataque contra la institución que garantiza la democracia de México porque el INE es de los mexicanos, no es propiedad de Morena ni del Gobierno ni de ningún individuo en particular por poderoso que sea, es patrimonio del pueblo y este debe salir en su defensa y pronunciarse en contra de las amenazas que Salgado Macedonio lanza contra su titular Lorenzo Córdova y demás funcionarios de la institución que en otros tiempos garantizó la llegada de la 4t.

 

De no defenderlo correrá el mismo destino de  otras instancias como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Reguladora de Energía y el Instituto Nacional de Acceso a la Información, además del Instituto Mexicano de la Radio, la Agencia de Noticias del Gobierno (Notimex), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, con menoscabo a su autonomía y de los intereses de los mexicanos.

 

Debemos descubrir que los métodos empleados no son idénticos en todos los casos, pero al final de cuentas, lo mismo da que sea mediante la estrangulación presupuestal, la persecución judicial de los directores o mediante el nombramiento de incondicionales en los cargos cuyos jefes deben renovarse, teniendo como “resultado final el mismo: hoy, todas las instituciones mencionadas obedecen, por convicción, por conveniencia o por miedo, a una única voz de mando, la del Presidente de la república. Es este propósito de lograr su  obediencia absoluta el que se halla en el fondo de la actual guerra contra el INE porque en el proceso electoral 2021 les urge un órgano electoral sumiso y obsecuente que les permita cualquier maniobra, legal o ilegal, para conservar a cualquier precio  todo el poder que tienen hoy, e incrementarlo si fuera posible.

 

Y defender al INE es defender también la dignidad de los mexicanos, es defender la ley, es defender  nuestra democracia y hacer frente al autoritarismo que amenaza nuestra libertad con AMLO en la Presidencia de México.

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