Encuestas, sondeos y el mejor proyecto para Guadalupe

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Opinión de Pablo Castañeda

Los sondeos, mediciones o encuestas son parte de la cotidianidad política en estos últimos meses, llegando hasta su abuso y provocando la “encuestitis”, “encuestuits”, etc., de tal forma que para nada son algo nuevo y representan una fotografía momentánea de la popularidad o aceptación de algún político y su proyecto.

Por encuestitis no solamente me refiero a la proliferación de encuestas sobre preferencias y opiniones políticas, sino también al papel retórico que juegan acompañando el discurso político y mediático durante las campañas electorales por lo que muchos actores constantemente se refieren a ellas para declararse vencedores ante sus oponentes.

Las encuestas juegan papeles informativos, pero sobre todo roles estratégicos, por esto, no es de extrañar que una encuesta favorable se elogie y una desfavorable se descalifique, independientemente de sus características metodológicas o de quién las aplica o difunde.

Es frecuente escuchar, “esa encuesta está cuchareada”; “aquella encuesta es una vergüenza”; “esta encuesta sí es seria”, las anteriores son algunas de las frases que por lo regular se utilizan al momento de hacer públicos los resultados de una medición.

 A diferencia del 2018 en este proceso electoral las opiniones a través de las redes sociales van en aumento siendo notorios los sondeos vía Facebook y de manera más enfática a través de Twitter, empresa que ha puesto a disposición herramientas para que sus usuarios hagan sus propias “encuestas”, estas encuestuits, por así decirlo, son las que se han actualizado hace poco tiempo.

Los resultados que arrojan las mediciones ya no varían sustancialmente de un periodo a otro respecto a la ventaja del candidato puntero, usando este mecanismo para crear persuasión de ventaja y seguridad para desmoralizar al oponente, pero sin tomar en cuenta otros factores como el trabajo en tierra.

Desde luego que hay casas encuestadoras serias que usan metodología científica para poder sacar la radiografía electoral de municipios y estados, sin que esto sea algo definitivo. La encuesta es una de tantas estrategias políticas, con ella se trata de convencer más fácilmente a los votantes para que cambien sus actitudes, conductas o preferencias electorales como dicen por ahí “me voy con el que va arriba”, es decir, se hace más simple la decisión del ciudadano, es por ello que muchos candidatos optan por jugar con los números, posicionarse muy por arriba y  buscando que este dato llegue a un mayor número de personas.

En Zacatecas también las hay, y podemos ver en redes sociales así como en medios de comunicación diferentes sondeos que colocan a candidatos puntos arriba, sin embargo, mientras ellos creen que esa es la única estrategia efectiva en este año, otros candidatos van sumando y fortaleciendo su estructura en tierra para impactar en las urnas el día 6 de junio con el voto decisivo, que es la encuesta final que dará el triunfo a quien convenza de que su proyecto es superior, tal como lo hace Osvaldo Avila Tizcareño, el Candidato de la alianza Va por Zacatecas rumbo a la Presidencia del municipio de Guadalupe.

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