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Por Osvaldo Ávila Tizcareño

Dirigente antorchista de Zacatecas

Han pasado 8 meses del discurso del Presidente Andrés Manuel López Obrador pronunciado en Baja California donde se refería a la política social y daba cuenta de las acciones que emprendería su gobierno y la “nueva” forma de ejecutarlas, “sin intermediarios”, pues a decir del mandatario, de otra manera llegan incompletos, “con moche”. A esa calumniosa acusación vino la misma cantaleta en Tlatelolco, luego en Sinaloa, en San Luis Potosí, aquí en Zacatecas fue a principios de octubre  y así ha seguido por toda la patria anhelando que aquella frase de que una mentira 100 veces repetida se convierte en verdad  y sea aceptada por la población ciegamente.

Conviene dejar asentado que posterior a tal acción, en ningún momento se ha aportado ninguna prueba de su dicho y abusando impunemente de su investidura, partiendo del fetichismo del poder, ése ha sido el arranque de una embestida en contra del antorchismo, pues a partir de ahí se ha desatado una jauría mediática. Acto seguido, en una acción absolutamente irracional varios funcionarios han adoptado tal discurso y aunque seguro estoy que saben de la falsedad del mismo, les resulta conveniente a efecto de tener una excusa para no atender las demandas de un importante sector de la población organizado en las filas del antorchismo.

Es el caso del Alcalde de Pánuco el Ing. Abraham Castro Trejo del Partido Nueva Alianza, quien en un principio se mostró sensible y dispuesto a buscar alguna alternativa de solución a las demandas expuestas por mis compañeros, ciertamente dio cuenta de las dificultades heredadas por la administración anterior, pero se comprometió hacer una revisión minuciosa de lo que resultara factible de atender.

Pero el buen sabor de boca duró bastante poco, con la visita del primer mandatario a la entidad  que muchas de las veces solo sirve para localmente envalentonar algunos políticos, (pues como es del dominio público muchos de los anuncios efectuados no se materializan), vino un radical viraje en la postura, ahora el Alcalde y funcionarios manifestaron que no podrían resolver nada pues se ceñirían a la política nacional de nada con “intermediarios”.

No quedó otra que emprender acciones de protesta y fue a través de estas que se retomó las mesa del diálogo con promesas de analizar las demandas y proponer alguna respuesta. El tiempo ha pasado y no se responde a las necesidades existentes, las demandas siguen sin atenderse y cada reunión resulta peor que el “Castigo de Sísifo”, aquel mítico personaje condenado por los dioses que cargaba una piedra por una montaña y al llegar a la cima rodaba por la ladera y habría que empezar de nuevo, así mis compañeros de Pánuco, en cada reunión una y otra vez padecen el mismo tormento.

Pero, ¿Qué piden mis compañeros al Alcalde?, ¿Será cierto que vamos tras el moche?, ¿Alguna de las demandas son caprichos personales de Miguel Victorio o Jaime Chacón, los  líderes de los panuquenses?, ¿Es imposible atender el abultado pliego de solicitudes?

Como siempre las solicitudes no son otra cosa que un acto de justicia social, agua potable, drenaje, pavimentación de calles, infraestructura deportiva o educativa, esto se  destaca entre las peticiones y también incluye algunas acciones de orden social como apoyos alimentarios, mejoramiento a la vivienda o requerimientos que están dentro de las necesidades básicas para elevar la calidad de vida de la gente y que perfectamente entran en el catálogo de acciones de cualquier gobierno. Conviene remarcar que ni una sola de las demandas son a título personal de los líderes y que como prueba de qué es factible atenderlas están las acciones emprendidas por el gobierno antorchista de Trancoso en beneficio de la ciudadanía.

La conclusión es clara, el mal ejemplo cunde,  las acciones nocivas emprendidas de la federación se multiplican como hongos después de la lluvia  y se pretende criminalizar la lucha social para desalentar a los peticionarios mandándolos al túnel del tiempo para que nos venza el cansancio.

¿Qué hacer ante esta arbitrariedad?, ¿Arreamos  banderas y damos marcha atrás? Nada de eso,  tres premisas en nuestra labor resulta necesario reforzar de manera permanente:

            1. Fortalezcamos nuestra conciencia ahondando en el estudio de la realidad, tal como nos ha enseñado el Maestro Aquiles Córdova, así entenderemos las grandes contradicciones de quienes se dicen defensores del pueblo y concluiremos la inviabilidad de su proyecto y lo acertado de nuestra lucha.

            2.  Enlistemos los logros  de nuestra lucha, pensemos que cada obra obtenida (calle pavimentada, domo, escuela u apoyo social), es una prueba irrefutable de que es posible el progreso, “pues quién teje un cesto, teje cien”, venceremos aunque hoy sea más complicado.

            3. Pensemos en que toda la vida hemos padecido múltiples carencias y que no podemos estar condenados a morir en la penuria, ¡un mundo mejor es posible!, pero hay que construirlo, no tenemos nada, solo el sueño de una vida más digna y hay que luchar por ella.

Por ello, ni un paso atrás panuquenses, antorchistas de todo el estado mantengámonos atentos y dispuestos a dar la pelea, nos asiste la razón, el derecho y tenemos la responsabilidad histórica de desenmascarar a los falsos redentores del pueblo, con firmeza y determinación vayamos a la lucha ahí donde encontremos resistencia a cumplir con la obligación de gobernar para todos, al final el tiempo nos dará la razón.

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